Soporte técnico
[Suena el teléfono. Contesta el operador.]
Operador: Soporte técnico, buenos días.
Usuario: ¿A dónde llamo?
Ahhh… Ch!ng@, ¿a dónde te acabo de decir, güey?
O: A soporte técnico, ¿en qué puedo servirle?
U: Ah, mire, tengo un problema.
Sí, de hecho lo debes tener, porque no creo que llames para saludarme, c@br*n.
O: ¿Qué problema tiene?
U: ¡No puedo entrar a la red!
A la… ¡Qué raro!
O: ¿Qué mensaje de error recibe?
U: Pues mire, aparece un mensaje que dice: “U-S-E-R-N-A-M-E N-O-T F-O-U-N-D”, y no sé por qué.
O: De acuerdo, ¿cuál es su “username”?
U: ¿Qué es un yuserneim?
Ay, Dios… ¡se supone que saben inglés, los muy…!
O: El nombre de usuario que usa para conectarse a la red.
U: Ah, no tengo idea…
¡Otro más…!
O: Mire: cada vez que enciende la computadora aparece una ventanita donde hay tres renglones. El primero dice “Username”, el segundo “Password” y el tercero “Domain”. ¿Qué dice el primer renglón?
U: No dice nada… Bueno, sí decía, pero lo borré.
¡P#t@ madre! Como decía mi abuelo, en manos de un capullo, ni la pólvora arde.
O: Bien, ¿cuál es su nombre?
U: ¿Por qué?
Me c@g* en tu p#t@ madre… ¿Para qué va a ser? ¿Porque quiero conocerte mejor?
O: Porque si me dice su nombre puedo buscar en la base de datos su username.
U: ¿En serio?
No, estoy bromeando.
O: Sí…
U: Okey, me llamo Dionisio Pérez.
No… si algo así tenía que ser.
O: Okay. Un momento por favor.
U: ¿Qué hace?
Como si me fuera a entender si le digo lo que estoy haciendo.
O: Buscando su nombre en la base de datos.
U: Ah… ¿Cómo?
M!3rd@, m!3rd@, m!3rd@, m!3rd@…
O: Pues mire, estoy haciendo un Query en la base de datos.
U: ¿Qué es un cueri?
Paso…
O: …
U: ¿Bueno? ¿Está ahí?
No, !mb3c!l, ¿dónde voy a estar?
O: Sí. Permítame un momento por favor.
U: Está bien. Lo que pasa es que estoy preocupado porque hace más de tres meses que no he leído mi i meil.
¿Y después de tres meses se preocupa? P#t@ ma…
O: No se preocupe, en un momento lo resolveremos.
U: Okis.
¡¿Okis?! ¿Dijo Okis? ¡Este huevón encima va a ser marica!
O: Ya está, su username es “DPEREZ”.
U: Okis. ¿Qué hago con eso?
¡Tatúatelo en el c#l* para que la próxima vez que llames con un problema, sólo tenga que decirte “Ponte un espejo por donde saliste, c@br*n”!
O: ¿Recuerda que le mencioné sobre una ventanita que aparece al inicio?
U: No…
Ching@@@@@@… ¡esto me pasa por hacer preguntas!
O: Pues mire, cuando arranca la computadora…
U: … ¡Ah, sí! Ya recuerdo.
¡Milagro! ¡Dios existe!
O: Bien, pues escríbalo en el primer renglón con mayúsculas y en el reglón de abajo escriba su password.
U: ¿Cuál pasguor?
¡¿Pasguor?! No… este p#t* me tiene que estar vacilando.
O: ¡PASSWORD!, es la clave que usa para conectarse a la red.
U: Ah, bueno, pues mi nombre es Dionisio Pérez.
Apunto… apuntito estuve de quedarme en la camita… calientito…
O: Ajá…
U: Okis.
¡¿Okis?!, pero #%*/![-“@&.........?
O: …
U: ¿Bueno? ¿Está ahí?
¡NO, ME ESTOY COGIENDO A TU MADRE, HIJO DE LA GRAN P#T@! ¡ME C@G* EN LA ZORRA QUE TE PARIÓ MIL MILLONES DE VECES, Y EN TU J*D!D* PADRE QUE TIENE QUE SER UN P#T* BASTARDO DE M!3RD@ P#T@! ¡CH!NG@!
O: Sí, señor, aquí estoy.
U: ¿Cuál es mi pasguor?
¿Y cómo se supone que voy a saberlo? ¿Cómo c@r@j*?
O: Pues no sé, esa clave sólo la debe saber usted.
U: ¿Ah, sí?
No…
O: Sí.
U: Déjeme ver… ¿No será “Dionisio”?
Por favor… no…
U: Déjeme intentar…
Es capaz…
U: ¡Sí, ese es! De hecho, aquí lo tengo apuntado en una hojita. Y aquí dice también yuserneim, pasguor y doméin. Bueno, pues qué bueno qué aquí tenía este papelito. ¡Hasta luego!
………………………………………………………Grrrr…
O: Hasta luego, que tenga un buen día.
U: Gracias, igualmente.
O: Adiós y gracias por llamar…
[Cuelga el teléfono]
………………………………………………………*¡BUM!*





